Hola amigos de Energy, soy Hugo

Hola amigos de Energy, soy Hugo

Hola amigos de Energy. Soy un perro nacido de padre setter y madre cocker, tengo 13 años y os quiero contar mi historia, una historia de superación.

 

Mi historia, me llamo Hugo:

Mi familia son María José y Santiago, mis salvadores. Me encontraron cuando tenía tan solo dos meses de vida. La suerte me sonrió un día en el que me sentía morir, en una nave enorme, con frío, hambriento, sediento, temblando de miedo con mucho dolor y sin poder andar.

Ya era casi de noche cuando vi luces y oí el ruido de un coche pasando muy cerca de donde estaba yo. Desesperado y como pude, me arrastré hasta salir de aquel sitio horrible para seguir a aquel coche. El esfuerzo era muy grande, pero no podía perder mi última oportunidad, se trataba de vivir o morir.  Se realizó el milagro! me dijeron que al mirar por el retrovisor me vieron. Nunca podré olvidar sus manos recogiéndome y hablándome con tanta ternura. En ese momento supe que si me daban la oportunidad de vivir con ellos, les querría y les estaría agradecido con todas mis fuerzas perrunas.

 

Sacrificarme o quedarse conmigo

 

Me llevaron a un veterinario y vieron que mis dos patas de atrás estaban completamente rotas; además de famélico y sucio; sólo tenía pelos y orejas. En esas condiciones, les plantearon sacrificarme o quedarse conmigo, con todo lo que les supondría económicamente seguir adelante, pues me tendrían que hacer varias operaciones, rehabilitación, medicación y yo que sé cuantas cosas más. A pesar de todo ello, y sin tener una situación económica desahogada, decidieron darme la oportunidad de vivir y de volver a andar.

Pasé dos veces por el quirófano, una para ponerme clavos y escayola y la otra para quitármelos. Después vino la rehabilitación, fue duro, pero también fue grande mi empeño; se lo debía a mi familia. Quedé bastante bien, por fin pude correr, saltar, jugar con mis amigos del parque y, sobre todo, jugar y pasear con Santi y María José. Así transcurrió mi vida, rodeado de mucho amor, hasta que un día, con 9 años, me dieron varios ictus, lo pasé muy mal pero también los superé.

Los tratamientos naturales mejoraron bastante mi calidad de vida

Un poco más mayor me vino una miositis masticatoria crónica y una insuficiencia renal. En este punto de mi vida, es cuando me empezaron a tratar con una veterinaria acupuntora, que se llama Paloma y otra Paloma, homeópata y kinesióloga. Consiguieron rebajar bastante los corticos y parar el avance de la insuficiencia renal hasta el día de hoy. Los tratamientos naturales con acupuntura, fitoterapia de Energy y homeopatía, mejoraron bastante mi calidad de vida.

Sigo contando mis aventuras de salud. A últimos del mes de agosto de este año, tuve neumonía y me detectaron una anomalía en el corazón. El tratamiento eran antibióticos y pastillas para el corazón. Debo decir, que al testárme no salía bien; tan sólo tomé una pastilla para el corazón, pero me provocó una reacción adversa bastante importante, lo que noté fue que iba perdiendo las fuerzas, no podía casi andar. Esto me pasó estando con María José en el parque. Me tuvo que llevar en brazos a casa porque no podía tenerme en pie. A partir de ahí, el empeoramiento fue tal, que a los pocos días me llevaron de urgencia a un hospital veterinario medio muerto. Apenas respiraba y tampoco respondía a ningún tipo de estímulo, como el reflejo del dolor superficial y profundo. No me movía, ni nada de nada. Estuve así varios días y ante este estado aconsejaron dormirme.

EnergyVet al rescate

El diagnóstico… tumor cerebral, neumonía y un corazón gastadito. Por suerte, mi familia se puso en contacto con mis amigas Paloma y Paloma que fueron a verme. Sabía que eran ellas; les reconocí la voz, me pusieron en la boca gotas, unas eran flores de Bach, con mucha frecuencia, y las otras eran 1 gota de Korovet y otra gota de Etovet y también me masajearon las almohadillas de los pies y manos con la crema Ruticelit. A los 10 minutos reaccioné, encogí una pata y empecé a mover la cabeza. A la media hora aproximadamente, me incorporé; aunque enseguida volví a tumbarme, un rato más tarde, me volví a incorporar e hice una intentona de ponerme en pie.

En fin, que puedo decir… Mis amigas aconsejaron que me llevaran a casa, y eso fue lo que hicieron. Me sacaron de allí, cosa que hice andando. Tenían miedo sí, pero también mucha esperanza por cómo había reaccionado con sólo esas geniales gotitas. Yo quería estar con mi familia, en mi camita, rodeado de mis juguetes y con mis olores. Ya en casa, siguieron dándome el tratamiento natural y alopático. Ahora estoy mucho mejor y he retomado mis costumbres. Tengo bastante hambre y ya me doy paseos por el parque con mis colegas.

No quiero terminar mi relato sin antes decir que, siempre hay tiempo para eutanasiar (practicar una eutanasia)… que no importa que se sea abuelete, que hay que intentar lo imposible porque muchas veces se sale adelante contra todo pronóstico. Que quizá no tengamos conciencia de muchas cosas, vale! pero sí la tenemos de querer vivir, también nos agarramos a la vida, yo soy un ejemplo.

También quiero decirles a mis amigas Paloma y Paloma, gracias; antes era un poco inexpresivo lo sé pero… ahora sí quiero que sepan que las quiero. También a Leo Franek de Energy, por sus consejos, al hospital veterinario y, que puedo decir de los seres que más quiero y a los que les debo mi existencia… que os estaré eternamente agradecido por todo el amor que me habéis dado siempre.

Gracias María José, gracias Santi, lo sois todo para mí.

hugo

Hugo

Recibidor de amor de María José y Santi

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